24 13.05.2022 LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS ÚLTIMOS JULIETA DE DIEGO DE FÁBREGA Desde que uno escucha por primera vez aquel evangelio de San Mateo que dice que “losúltimosseránlosprimeros”, esa frasesequedagrabaday laaplicamosen muchas instancias de la vida. Sin embargo, tengo que contarles que en esta aventura del Camino -por lo menos en mi caso- eso no se aplica. No señor, conmigo los últimos serán siempre los últimos. Yo soy mala…perdón …muy mala en las lomas y créanme que por acá hay abundancia de ellas. Para completar el escenario en las bajadas no soy mejor, por no decir que también soy malísima. Subiendo mequedosinaireybajando, comosoypatuleca, tengo que ir a cero kilómetros por hora. Si acelero el paso segurome descalabro. Al momento de subir arranco en primera pero cada diez pasos (que los he contado) me quedo en neutral. Vuelve y mete cambio, diez pasos en primera y de vuelta a neutral. Si uno va solo no pasa nada porque con su ineficiencia no le hace daño a nadie, pero esta vez llevo escolta y el bueno de mi marido se pone nervioso cuando nome ve así es que el pobreme espera, pero claro, en la espera se enfría que es fatal en estos casos. Sabe que al final del cerro necesito tomarme media botella de agua ymimochila, la cual amo desde 2010, tiene un solo defecto y es que para alcanzar el bolsillo donde la botella viaja cómoda hay que ser contorsionista, defecto que en el modelo nuevo ha sido corregido, pero yo sigo con la original. Perdón, me desvié del tema. El caso es que solemos salir entre los primeros porque somos madrugadores, bastante organizados y después que empacas tu mochila y desayunas (en aquellos albergues que ofrecen desayuno temprano) no tiene caso permanecer en el albergue. Pero es importante comprender que los jóvenes van como veletas y los mayorcitos casi todos mandan su mochila a su próxima parada con los servicios de transporte. Yo le advertí aFábregadesde antesde salir queTODO EL MUNDO NOS IBA A PASAR. El no me creyó pero ha comprobado una vez más que yo no miento. El Camino tiene muchas etapas, no solo en distanciasygeografíassinoen lagenteque lasrecorre. Ocurre pues, que llegando a Sarria entran al Camino cientos, sinomiles, de peregrinos que aspiran a la Compostela tras recorrer el mínimo de 100 kilómetros. Son literalmente hordas de gente. Confieso que se pierde un poco la paz que se había disfrutado hasta ese momento. Kilómetros y kilómetros de maravillosa soledad en los que uno muchas veces pasa una o dos horas sin ver a nadiemás en el Camino. Ysi loves es algúncaminante solitarioque te dice “buen camino” y continúa con sus meditaciones igual que uno. Es una delicia. He dado tantas vueltas para contarles que aquello de ser los últimos en este caso es bueno, no bueno, magnífico. Amedida que los rápidos te pasan y los que hacen etapas más cortas se van quedando unorecupera lapazque traíaantesdeSarria.Auna lastresocuatrode latarde lospajarillossiguencantando y sin la turbamulta que ahogue sus trinos el bosque recupera su magia. Así pues, no hay que preocuparse por aquello de quedarse al final de la colamásbiendisfrutardeque “losúltimosseránlos últimos”. ¡Qué suerte! “Aquello de ser los últimos en este caso es bueno, no bueno, magnífico.” DEL DIARIO DE MAMÁ ELLAS ENTRE NOS Envía tus inquietudes y preguntas a: [email protected]
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